En la cubierta–terraza ajardinada del nuevo Museo Olímpico se plantea la instalación de una escultura de Chillida. La terraza, contigua al lago Leman, se caracteriza por la gran jardinera perimetral. Con el objetivo de definir un espacio propio de la escultura establecer una relación con el lago se plantea un diedro de hormigón, material único de la terraza, que propone un horizonte geométrico próximo a la escultura como base del horizonte orgánico del lago. Esta obra ha sido transformada por la reciente ampliación del museo.